Precariedad y acoso en centros de masaje oriental

Masajistas solas con sus clientes y encargadas de realizar el masaje, cobrar, limpiar y cerrar el centro

elDiario.es

Laura ha trabajado como masajista oriental en Madrid durante dos años. Tras tres meses en negro, sin nómina y siendo remunerada solo si daba algún masaje –20 euros por hora, los centros cobran entorno a 60–: firmó su primer contrato. Su jornada era de más de cuarenta horas semanales aunque en su contrato figuraban veinte. Mil euros mensuales pagados siempre en mano en un centro que aún no cumple con el registro horario obligatorio.

CLAUDIA (MASAJISTA)

``Un cliente se destapó entero y me pidió que le tocase 'más arriba y más adentro'. Volví a taparlo, me paré a la altura de su cara y, con indignación, le dije que estaba equivocado de sitio y de persona, que yo era una profesional que se dedica a hacer masajes terapéuticos. Me insistió un poco más diciéndome que si podía hacerle un masaje 'medio-medio'. Salí de la habitación y le dije que por mi parte el masaje había terminado. El señor se cambió, me pagó la media hora y se fue sin mirarme a la cara``