Historia y leyendas del pueblo fantasma de El Alamín

El pueblo que albergó a las familias que trabajaban en las tierras del Marqués de Comillas está deshabitado desde hace 20 años y es visitado por exploradores urbanos, grafiteros y aficionados a la parapsicología. [Fotografía por Ibra Youssef]

El Mundo

El punto más bajo de la Comunidad de Madrid –430 msnm– lo marca el río Alberche a su paso por El Alamín (T.M. Villa del Prado). De este supuesto poblado fantasma ya sólo quedan encinas y ruinas: la iglesia, el convento, la escuela y unas cincuenta casas inhabitables. Las malas hierbas ocupan lo que queda de las construcciones y los árboles frutales desechan sus frutos sobre la tierra. Flores silvestres crecen entre escombros. Exvecinos y curiosos visitan sus desangeladas calles. Un habitante del Villa del Prado fuma un cigarillo sentado a la sombra de una higuera y cuatro jóvenes buscan las mejores ubicaciones para grabar un vídeo.

PEDRO POLLO (antiguo habitante de El Alamín)

``Fantasmas nunca he visto, lo que sí he visto son algunas cosas que me han hecho reaccionar para ser ahora como soy. Por ejemplo, la diferencia entre clases sociales asumidas por unos y otros como algo natural. Se manifestaba sobre todo en las jornadas de caza, donde los trabajadores nos sentíamos como sirvientes de la aristocracia y de las grandes fortunas que disfrutaban de los privilegios del régimen. Si te habías portado bien te obsequiaban con una propina como se obsequia con una golosina a la mascota cuando realiza lo que su dueño quiere``